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lunes, 2 de febrero de 2009

INSTRUCCIONES PARA ELEGIR EN UN PICADO.

Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se reúnen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a sus futuros compañeros. Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en que medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada., Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio, se creyó poseedor de vaya a saber que sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades. Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán.Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Alejandro DolinaCrónicas de un ángel gris

viernes, 4 de abril de 2008

El origen de los tiros libres barrera

DE htt:/www.alejandrotrapo.blogspot.com

Cuenta una leyenda, que no es un arquero que alguna vez atajó en Independiente (¡pero qué dicee!) que el primer Mundial de Fútbol se jugó en Uruguay. Eran días grises y gloria, que aún reflejan las postales en blanco y negro de la época, por esta razón aquellos hermosos días siempre fueron grises, hasta que el color llegó al mundo con la fotografía color (¡pero qué dicee!).Tarde memorable. El Monumental de Montivideo estallaba de pañuelos blancos de emoción. La celeste era candidata. Era la tarde de la gran final, que cientos de miles de personas habían aguardado durante meses, en los interminables pasillos de la ansiedad. Los visitantes salieron a la cancha. Sólo una ovación desde un sector pequeño del estadio. El resto pintaba de celeste, en este choque de dos bailarines de tango, que demostrarían al mundo quién bailaba mejor el 2x4. ¿Acaso aquella era la música de los que estaban de aquel lado del río más ancho del mundo? ¿Quién dijo que el tango se había inventado en la otra orilla?, decían los paisanos, que aseguran haberlo escuchado de la boca de los treinta y tres orientales.Estallido de gritos. Banderas celestes flamean acompañando el aliento de cinco batallas ganadas a la vez. Los veintidós en el campo de juego. Pitazo inicial. Mueven la pelota.En aquellos entonces, la pelota no doblaba. Y si había que patear tiros libres, había que hacerlo de puntín, para dejar las piruetas artesanales del balón en manos del viento.Mucha pasión en la cancha. Los minutos caían en forma de cápsulas ardientes. La ansiedad quemaba la piel. La gambeta fue precisa y deliciosa. Faltaba pasar a un defensor para encontrarse con el portero. Alguien vino de atrás y...caída libre. Tiro libre sobre los rieles._ ¡Ay que correrse ahora, ay que correrse ahora!_ ¡Parece Shakira, con tantos ay, ay, ay, señor referí!_ ¡Pero qué dice! ¡Ponga la pelota aquí abajo y patee desde aquíDicen que corrieron el balón unos metros para acá porque estaba por pasar el tren. El pateador meditó la jugada y el tiempo le jugó en contra: el tren ruidoso tocó su espantosa bocina luego de atravesar la abertura hecha en la tribuna. Ingresó con la ansiedad de un barrabrava al Monumental y en vez de seguir de largo, justo se detuvo en el césped: las vías iban de un lateral al otro y pasaba justo a la salida del área. Este campeonato había generado un nivel tan alto de expectativas, que los pasajeros pidieron al chofer detenerse para ver el tiro libre. El problema era que el tren se ubicaba entre el arco y la posición de la pelota._¡Váyase!, le ordenó el referí_ Paisano, aquí tengo mate para los veintidós jugadores. Patea el hombre y enciendo nuevamente los motores.Y así lo hizo.El jugador, muy triste por injustamente tirar la pelota a la tribuna, simuló una lesión y pidió su relevo. El tren se fue y sus pasajeros aplaudieron ese tiro libre con histórica emoción. Uno de ellos, muy picarón, por cierto, se había bajado del vagón del medio con una claqueta de cine, simulando ser un indicador de barrera del ferrocarril. Cuando el delantero mandó la pelota a la tribuna, ese pasajero levanto la claqueta a modo de barrera, como si el tren ya hubiera pasado. Esto ocasionó carcajadas de júbilo.Desde esa vez, los tiros libres hechos al borde del área empezaron a llamarse tiros libres barrera, aunque dicen que ese fue el último partido de fútbol de toda la historia que se hizo en una cancha atravesada por un tren.